La eterna discusión española es con cebolla o sin cebolla. La que casi nadie discute es la textura: por fuera cuajada, por dentro jugosa. Para llegar ahí hay que confitar la patata a fuego bajo, no freírla, y dejarla reposar dentro del huevo batido antes de cuajar.
Ingredientes
- 400 g de patatas en láminas finas
- 1 cebolla en juliana
- 8 huevos
- 4 cucharadas de aceite de oliva
- 25 g de mantequilla
- 6 dientes de ajo laminados
- Un puñado de perejil
- 1 baguette
- 4 tomates de rama
- Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
Elaboración
- Calienta el aceite a fuego medio-bajo y añade la patata y la cebolla con una buena pizca de sal.
- Confítalas 25 minutos removiendo de vez en cuando: tienen que quedar blandas y pálidas, nunca doradas.
- Escurre el aceite sobrante y reserva 1 cucharada.
- Bate los huevos, mézclalos con la patata caliente y deja reposar 10 minutos.
- Calienta la mantequilla y el aceite reservado en una sartén de 24 cm, vierte la mezcla y cuaja 4 minutos a fuego medio.
- Dale la vuelta con un plato y cuaja 3 minutos más. Sirve templada con pan frotado con tomate, ajo y perejil.
Consejo
Ese reposo de 10 minutos es el paso que casi todo el mundo se salta. La patata suelta almidón al huevo y es lo que da la textura cremosa del centro.

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