Se parecen en la costra de azúcar quemado y ahí acaba el parecido. La crème brûlée lleva nata y se cuaja al horno; la crema catalana se hace con leche, se aromatiza con canela y cítricos, y se espesa con maicena directamente en el cazo. Es más ligera y bastante más rápida.
Ingredientes
- 400 ml de leche entera
- 150 ml de nata líquida
- 1 rama de canela
- La piel de 1 naranja
- La piel de 1 limón
- 7 yemas de huevo
- 100 g de azúcar
- 45 g de maicena
- 6 cucharadas de azúcar para quemar
Elaboración
- Calienta la leche y la nata con la rama de canela y las pieles de naranja y limón, sin que llegue a hervir. Retira y deja infusionar 20 minutos.
- Bate las yemas con los 100 g de azúcar y la maicena hasta obtener una pasta lisa.
- Cuela la leche infusionada y viértela poco a poco sobre las yemas, sin dejar de batir.
- Devuelve todo al cazo y cocina a fuego medio removiendo constantemente con varillas, unos 6 minutos, hasta que espese.
- Reparte en cazuelitas de barro, cubre con film a piel y enfría al menos 4 horas.
- Justo antes de servir, espolvorea el azúcar restante y quémalo con un soplete o una plancha de hierro al rojo.
Consejo
El azúcar se quema en el último momento. Si lo haces con antelación, la humedad de la crema lo disuelve y la costra desaparece.

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